lunes, 20 de agosto de 2012

El riesgo de cáncer de tiroides persiste 50 años después de Hiroshima

Quienes sobrevivieron de niños a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki continúan teniendo un riesgo más alto de lo normal de padecer cáncer de tiroides más de 50 años después de la exposición a la radiación, según un estudio realizado en Estados Unidos.

Las células tiroideas son especialmente vulnerables a la radiación ionizante, el tipo producido por la crisis nuclear de Chernóbil o las bombas atómicas en Japón.

El estudio, publicado en la revista 'International Journal of Cancer', rastreó nuevos diagnósticos de cáncer en personas que estuvieron en Japón durante los bombardeos de 1945 y en quienes que no estuvieron.

En total, hubo 371 diagnósticos de cáncer de tiroides entre 1958 y 2005 en los cerca de 105.000 supervivientes de la bomba atómica.

El estudio encontró pocas evidencias de que los adultos expuestos a la radiación tuvieran más probabilidades de desarrollar cáncer de tiroides más adelante. Sin embargo, para los niños expuestos a la radiación, el resultado fue diferente. El estudio encontró que el 36% de los 191 cáncer de tiroides diagnosticados en personas que eran niños o adolescentes en aquel momento fueron debidos a la exposición a la radiación.

"El cáncer de tiroides es uno de los cánceres más sensibles a la radiación", ha declarado Kiyohiko Mabuchi, del Instituto Nacional sobre el Cáncer en Bethesda, Maryland (EEUU), quien ha trabajado en este estudio.

"El tejido (tiroideo) más joven puede ser más sensible a la radiación, es una de las hipótesis".

La glándula tiroides produce hormonas que ayudan a regular el metabolismo del cuerpo y trabaja especialmente en momentos de rápido crecimiento y desarrollo en niños y adolescentes.

Y en Fukushima

Los investigadores explican que no está claro si los resultados pueden tener implicaciones para los niños japoneses que estaban viviendo cerca de la central nuclear de Fukushima, que sufrió la fusión de un reactor nuclear el pasado marzo después de un terremoto y un tsunami.

En el caso de Fukushima, las rápidas evacuaciones podrían haber minimizado el riesgo, ha manifestado el investigador sobre radiación John Boice de la Universidad Vanderbilt en Nashville, Tennessee.

Boice señaló que incluso entre los supervivientes de las bombas atómicas, el riesgo de padecer cáncer de tiroides era muy bajo para quienes sólo sufrieron una pequeña dosis de radiación.

"Y al parecer alrededor de Fukushima y en Japón la exposición de los niños estuvo por debajo del nivel donde hubo un aumento detectable (del riesgo de cáncer)", añadió Boice.

Los investigadores están aún calculando los niveles de radiación después de Fukushima. Un escáner de cabeza puede liberar unos 2 milisievert en cada radiación, comparado con los 350 mSv y las exposiciones más altas entre los evacuados de Chernóbil.

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